Sonia Cobo y Mané Bañegil, del Canal Extremadura Tv se han currado bastante este reportaje que emitieron ayer por la noche en la tele autonómica.
Sonia Cobo y Mané Bañegil, del Canal Extremadura Tv se han currado bastante este reportaje que emitieron ayer por la noche en la tele autonómica.
El “Extra pass” o un pase más, es el Santo Grial para el entrenador moderno, es la plasmación del nosotros antes que el yo. Es el todo a la hora de seleccionar el tiro que ha de hacer el equipo, es la inteligencia grupal.
Viendo a los Lakers ganar a Denver el domingo, me di cuenta que ellos pueden jugarlo también en contraataque, porque si coinciden en cancha Walton, Odom y Gasol, son 3 hombres grandes que cuentan entre sus virtudes el pasar bien la pelota y anticipar donde esta el mejor colocado para tirar.
Y a eso hay que añadirle un tirabuzón más, las defensas y los que las adiestran, esto es, los de la corbata, saben que hay que rotar para puntear y quizás el camino largo es el más corto porque hemos de llevar el balón allí.
Aquí es donde aparecen las fintas, esos bellos engaños, esas mentiras piadosas, que hemos de usar para no dar tantas vueltas y conseguir ese espacio.
Pero ojo con el “Extra Pass”, que tiene dos enemigos íntimos:
1) Los momentos finales, cuando hay que ganar los partidos y los espacios se estrechan, ahí vale la calidad, el talento y el uno contra uno.
2) El tiempo pasa. Los 24 segundos y los 3 segundos en zona. Tomar la decisión correcta no es siempre pasarla.

Ayer tarde estuve en Elvas viendo la final de la Copa de Portugal con Mario Segalás (mi segundo entrenador) y otros amigos, la jugaban Oporto y el Vitoria Sport Clube de Guimaraes, este último club que juega la segunda división lusa.
La Taça se juega al estilo de la Copa del Rey de Fútbol con equipos de las dos divisiones y en cancha del equipo más pequeño a un único partido eliminatorio hasta llegar a la Final a 8. Esta vez, de 8, clasificaron 3 de segunda división.
El partido fue igualado, con pequeñas ventajas para Vitoria pero los “expertos” allí reunidos augurábamos que en cuanto Oporto comandado por Nuno Marçal apretaran, por físico, se irían fácil.
En esas estábamos a falta de dos minutos cuando Oporto cogió 7 puntos en un tanteo bajo… ¡Esto ya está hecho!
Pero no fue así, Vitoria se puso en una 1-2-2 con el 5 en punta haciendo traps con una cierta anarquía pero que resultaron de enloquecer el ataque de los blanquiazules, metieron un triple y un 3+1.
Y la puntilla fue con empate a 64-64, bola para los de Vitoria y 12 segundos por jugar, Oporto hace falta reservandose solo 2 segundos y su entrenador en vez esperarse a que se tiraran los tiros libres para pedir el tiempo y sacar desde el medio, lo pide antes, con lo cual el saque no cambia.
Vitoria, el pequeño, anotó el segundo tiro y Oporto no tuvo tiempo para nada.
Nos explicó Fabio Spinella, agente de jugadores con el que vimos el partido, que hay lios federativos en Portugal entre los equipos de la Liga Profesional y la Federación y se vió al capitan del Oporto recriminando al Presi de la Federación durante la entrega de trofeos.
Total, que me vine a Cáceres pensando en varios imposibles:
¿Podrían jugar Los Barrios,La Laguna y Hospitalet la Copa del Rey? ¿Podría ganar Los Barrios la Copa del Rey en España? ¿Si un buen equipo de LEB Plata jugara la Taça de Portugal, hasta donde llegaría? ¿Se afeitará Moncho López la perilla que se ha dejado ultimamente?
En fin, buena ocasión de desconectar por un día de mi competición y mirar jugadores.
PD: Señal inequivoca de los efectos de haber sido Campeones del Mundo y del crecimiento del basket español es que exportemos entrenadores y seleccionadores, como siempre habían hecho EEUU y Yugoeslavia. Que Moncho lo sea de Portugal y Monsalve de Brasil es una buena noticia para mi profesión.
Como si fuera un mal columnista, llevaba unos días sin saber que hacer con la hoja en blanco. Como mi hoja necesita de imágenes, pues peor aún, ya que no sacaba el agua clara sobre con que ilustrar alguna idea de basket de ataque, de contraataque.
He tirado por la calle de en medio y he montado imágenes de mis propios jugadores, de mi equipo, ahora que disfrutamos jugando a esto… ¡y que nos quiten lo “bailao”!, me explico:
Durante el ultimo mes y medio, hemos promediado más de 90 puntos a favor y hemos llegado incluso a 100 dos veces. En casa estamos ganando de una media de 17 puntos de ventaja. El Cáceres 2016 se siente a gusto corriendo y sacando el primer pase hacia delante, el denominado “outlet pass”. Puedes asegurar siempre, o como alternativa, puedes hacerle un favor a tu público y sacarlo en carrera: pasadores como quarterbacks, receptores acelerando. Hacia el centro, ideal; lo normal, correr pegado a las bandas “agrandando” el campo. Y todo esto con la intención de ganar: de los últimos 10 partidos hemos ganado 9.
No sé cómo acabará la temporada; actualmente somos séptimos y estamos en puestos de playoffs en la LEB Plata. Sí puedo asegurar es que el basket que jugamos me satisface, los jugadores se ven cómodos en este juego y la afición de Cáceres, tras años de sequía, ha conseguido disfrutar otra vez.
Excepto los pases “lob” (bombeados) y algunas suertes de pases cortos, todos los pases deben exigirse con dureza, con fuerza. Contratacando para llegar antes, en tráfico para minimizar posibles pérdidas, picados para entrar en tiempo y espacio del hueco. Pero siempre muy fuertes. Y como mal menor, el pase fuerte se perderá por la banda si el receptor no está preparado o tiene manos blandas; no nos lo robaán en primera línea para una bandeja fácil.
De pequeños nos enseñan a “telegrafiar” el pase haciendo una extension de brazos y dedos, con el tiempo y el desarrollo muscular, los antebrazos han de ayudar a la explosividad del cañonazo.
Muchos de los pases que he editado en el montaje de esta semana, son pases a una mano, que tras bote, aprovechan la inercia del movimiento, pero es importante la velocidad del pase también a dos manos.
Odio los pases blandos; igual que cuando te presentan a una persona y la languidez de su apretón de manos define a esa persona antes siquiera de abrir el pico. Manos que se resbalan, carácter blando.
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